En mi línea, y siguiendo con el mundo del té, hace poco fui a comprarme un temporizador, porque me indicaron amablemente que eso de dejar el té hasta que termine la tercera estrofa de "Macarena" aaaahhh! no está nada bien, que el té se oxida, y pierde toda la gracia.
Así que compre un temporizador, y lo llevé a casa. Ley de Murphy. Giré la parte superior, y esperé, y esperé, y esperé, y el grfxxx de temporizador no sonó. Por supuesto, después de la consabida rabietilla, me fui a la tienda de nuevo, y le expliqué a la dependienta mi problema. Sacamos todos los modelos de temporizadores, pero no funcionaba ninguno (raro, raro, raro). El último modelo, traía instrucciones de uso (en nuestro favor diré que los demás no las traían), y nos quedó claro que éramos un par de lerdas en el mostrador de una tienda lleniiiiita de clientela, que curiosamente nos miraba con una sonrisa bailona en los labios. ¡qué vergüenza!
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